
El Programa de Defensa de Deportación y Abogacía Legal de Misión Acción (DDLAP, por sus siglas en inglés) comenzó la representación de José Martinez (se ha cambiado el nombre para proteger al cliente) en la corte de inmigración en el 2017. José huyó de El Salvador a los 18 años después de años de abuso severo. Desde muy temprana edad, aguantó el maltrato brutal de sus padres y fue bulleado en la escuela. La pandilla local, se aprovechó de su vulnerabilidad, lo obligó a vender pequeñas cantidades de marihuana cuando aún era niño. Si se negaba a hacerlo, lo golpeaban y amenazaban su vida. La policía salvadoreña asumió erróneamente que era parte de la pandilla y lo torturaban, frecuentemente lo pateaban y le pegaban con sus macanas, le daban descargas con su taser, hacían que su perro lo mordiera y sumergían su cabeza en agua.
José continúa profundamente traumatizado y es detonado con facilidad. Para reducir la cantidad de preguntas que tendría que responder en la corte, el equipo de DDLAP pasó meses preparando una declaración detallada y recopilando casi mil cuartillas de evidencia. También trabajaron con un psicólogo quien atestiguó que el abuso que sufrió José era extremadamente dañino y que ha tenido un impacto a largo plazo. En junio de 2024, después de audiencias de varias horas en octubre del 2022, junio del 2024 y marzo del 2024, un Juez de Inmigración le concedió protección de deportación a José. Esa concesión fue resultado de un esfuerzo en equipo. A través de los años, casi todo el equipo DDLAP trabajó en el caso de José. Su caso destaca las dificultades en procurar asilo en EE.UU., donde los solicitantes deben contar sus traumas pasados repetidamente y enfrentan juicios severos de sus acciones pasados que muchas veces desvía la atención de la tortura horrífica que experimentaron. El equipo DDLAP se esfuerza para recordar a los Jueces de Inmigración que los individuos son más que números de caso, son seres humanos con historias significativas y complejas.
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